PARTIDO DE FÚTBOL
No era un miércoles cualquiera en Baracaldo. Era un miércoles 27 de agosto; día en el que el Athletic jugaba un partido de UEFA para clasificarse para la competición europea con más valor, la Champions League.
Mi gran amiga Julia y yo salimos de casa a las seis de la tarde, dirección Bilbao. Al llegar, nos asombramos, toda la ciudad se había vestido de rojiblanco para acoger el partido, un partido que se llevaba esperando 16 años, un partido que mi amiga y yo íbamos a tener el prestigio de ver.
La hora del partido se aproximaba y amabas, al igual que todos los aficionados fuimos entrando en San Mamés. Las vistas eran impresionantes y el ambiente insuperable. Por primera vez en nuestras vidas oíamos el himno del Champions, en un nuevo San Mamés. Era un partido entretenido, pero cuando menos lo esperábamos, metió gol el Nápoles y Julia dijo:
Nada más oír esto, Julia se sentó triste y avergonzada. Por suerte para todos, el Athletic reaccionó´, hizo una remontada para la historia y se llevó la clasificatoria por tres goles a uno.
Eran las once, hora en la que acabó el partido. Las gradas de “La Catedral del fútbol español” se iban vaciando poco a poco. Nosotras, pacientes, esperamos a que no quedase nadie para hacernos una foto, un foto para el recuerdo.
Sobre la una menos cuarto cogimos el metro de vuelta a casa. Había sido el mejor día de nuestras vidas:
Pensativa, opté por no contestarla. Pues no me apetecía hablar del futuro y entristecerme, así que elegí, pensar en el presente y alegrarme. Julia tenía razón.
Llegamos a nuestra parada, y con dos besos nos despedimos. ¿Cuándo volveríamos a disfrutar tanto como aquel día?
Mi gran amiga Julia y yo salimos de casa a las seis de la tarde, dirección Bilbao. Al llegar, nos asombramos, toda la ciudad se había vestido de rojiblanco para acoger el partido, un partido que se llevaba esperando 16 años, un partido que mi amiga y yo íbamos a tener el prestigio de ver.
La hora del partido se aproximaba y amabas, al igual que todos los aficionados fuimos entrando en San Mamés. Las vistas eran impresionantes y el ambiente insuperable. Por primera vez en nuestras vidas oíamos el himno del Champions, en un nuevo San Mamés. Era un partido entretenido, pero cuando menos lo esperábamos, metió gol el Nápoles y Julia dijo:
- ¡¡¡Gooool gooool goooool!!!
- Julia, ¿te alegras de que hayan marcado un gol?-la pregunté sorprendida.
- No, vamos perdiendo
Nada más oír esto, Julia se sentó triste y avergonzada. Por suerte para todos, el Athletic reaccionó´, hizo una remontada para la historia y se llevó la clasificatoria por tres goles a uno.
Eran las once, hora en la que acabó el partido. Las gradas de “La Catedral del fútbol español” se iban vaciando poco a poco. Nosotras, pacientes, esperamos a que no quedase nadie para hacernos una foto, un foto para el recuerdo.
Sobre la una menos cuarto cogimos el metro de vuelta a casa. Había sido el mejor día de nuestras vidas:
- Xiomara, días como este tenemos que repetir a menudo -me dijo alegre y feliz.
- Si me prometes que al próximo partido que al vengamos el Athletic volverá a hacernos soñar, sí.- le dije con una sonrisa de oreja a oreja.
- Es el Athletic- me respondió.
Pensativa, opté por no contestarla. Pues no me apetecía hablar del futuro y entristecerme, así que elegí, pensar en el presente y alegrarme. Julia tenía razón.
Llegamos a nuestra parada, y con dos besos nos despedimos. ¿Cuándo volveríamos a disfrutar tanto como aquel día?
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